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El gestor cultural, propiamente entendido como el profesional de la gestión cultural o gestión de la cultura, alberga en si términos muy amplios y por lo tanto, puede llegar a ser muy confusa la línea que delimita su distinción.
Por las comunes confusiones que a veces plantea la definición de la profesión, incluso, cuando sus características principales varían según el territorio, hemos querido detallar desde el Màster de Gestión Cultural UOC-UdG los aspectos imprescindibles de la profesión del gestor cultural que podría tratarse de una definición global.
4 aspectos imprescindibles de la profesión del gestor cultural:
  1. El gestor cultural es un mediador entre la creación, la participación y el consumo cultural.
  1. Como profesional, debe poder desarrollar un trabajo artístico y cultural, y articular su inserción en una estrategia social, territorial y de mercado.
  1. Es imprescindible tener una visión panorámica del sector cultural, donde complete la viabilidad del proyecto cultural del que se responsabiliza en todos los campos que se relacionan: sociales, políticos, territoriales y de mercado.
  1. Estar cualificado para poder desarrollar de forma satisfactoria las responsabilidades asumidas.
Si bien ya hemos dicho que el gestor cultural puede tener diferentes definiciones en cuanto a la práctica de la profesión en si, hay profesiones que no sería correcta su utilización como gestor cultural. Las confusiones más comunes son considerar “gestor cultural” como “técnico de cultura” o bien “animador sociocultural”. Estos dos, pueden participar en la cultura o actividades culturales, pero distan de los parámetros especificados anteriormente.
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¿Qué competencias debe tener un gestor cultural?
Como determina el manual de buenas prácticas de gestión cultural, las competencias necesarias para poder desarrollar de forma satisfactoria esta profesión, son:
  1. La eficacia -> capacidad para alcanzar el objetivo. Para ello será preciso:
  • Trabajar con una meta clara y procurar el éxito del resultado
  • Apostar por la constante mejora
  • Actitud proactiva y cooperante con el equipo
  1. La eficiencia -> Equilibrio entre recursos y resultados
  • Armonía entre condiciones económicas, sociales, territoriales y técnicas
  • Por encima de todo calidad
  • Aportar mejoras en el funcionamiento de las instituciones o entidades culturales
  • Sostenibilidad
  • La creatividad, la flexibilidad e innovación son elementos indispensables a la hora de abordar las buenas prácticas como gestor cultural.
  1. El criterio -> Tener la capacidad de abordar el proyecto, la programación con discernimiento y saber apostar por la mejor opción. Para ello será necesario tener:
  • Conocimiento de la materia
  • Añadir valor al proyecto (propio o con conocimiento de terceros)
  • Toma de decisiones en temas de gestión de una forma razonada
  1. El conocimiento –> nivel de conocimientos óptimo para poder valorar el trabajo, sobretodo en prácticas artísticas.
  • Conocimiento para poder valorar e interpretar el trabajo y el proyecto
  • Detectar el talento
  • Desarrollar unos códigos que faciliten el diálogo entre el artista y el gestor.
  1. La flexibilidad -> El trabajo profesional del gestor cultural se ve implicado en constantes cambios y dinamismos del cual es preciso una respuesta asertiva. Implica:
  • Tener capacidad de adaptar-se a los plazos de la gestión más formal (informes, presupuestos, normativas…)
  • Respuestas rápidas adaptadas a las circunstancias.
  • Trabajo en equipo.
  • La flexibilidad no sólo implica adaptación, también iniciativa y capacidad emprendedora frente a los cambios.
Esta información está basada en la Guía de buenas prácticas de la gestión cultural de l’APGCC.